
En Caranza, Esteiro o Vista Alegre, muchos bloques de los sesenta y setenta tienen poco aislamiento. Si el frío entra por las ventanas y la envolvente no retiene el calor, poner una máquina más potente solo dispara la factura eléctrica en invierno sin resolver la raíz del problema. En estas viviendas, el orden lógico cambia: primero se revisa qué tan bien está cerrada la casa y después se decide la potencia necesaria. Una bomba de calor aire-agua rinde mejor cuando la temperatura exterior es suave, algo común en nuestra costa, pero ese rendimiento depende de que el calor generado no se escape antes de calentar la estancia.
Al priorizar la envolvente, se reduce la carga térmica real y se ajusta mejor la selección de emisores, evitando sobredimensionar el equipo. Esto implica un consumo eléctrico más estable y menor desgaste en los ciclos de desescarche, frecuentes por la humedad del orballo y la niebla de ría. Cuando pides presupuesto a una empresa instaladora, pide que incluyan una evaluación del aislamiento actual y de los radiadores existentes. Así, el precio cerrado reflejará lo que tu piso necesita realmente, no lo que sugiere una norma genérica pensada para climas más secos o fríos como los del interior de la provincia.
Por qué la envolvente manda en la potencia
Cuando una empresa instaladora calcula la carga térmica para un piso en A Coruña, no mira los metros cuadrados como dato principal. Lo que manda es cómo entra y sale el calor por los cerramientos, la carpintería, la cubierta y la orientación del inmueble. En muchos bloques de los años sesenta, esos elementos son el factor dominante porque el aislamiento original es escaso o inexistente.
Por eso dos viviendas del mismo portal pueden requerir equipos de distinta potencia. Una puede tener galerías acristaladas corridas que reducen las pérdidas, mientras que otra tiene ventanas antiguas con juntas gastadas o da a una fachada expuesta al viento húmedo de la ría. La diferencia se nota también en la cubierta: si hay un local comunitario encima, el frío baja menos que si el ático está habitado. Antes de firmar nada, conviene pedir por escrito el desglose de esta comprobación estancia por estancia.
Ferrol, la ría y dos capas de ciudad
Ferrol se lee en dos capas muy distintas. Por un lado, A Magdalena conserva su trazado ilustrado del siglo XVIII como conjunto histórico protegido; por otro, Caranza, Esteiro y Ultramar crecieron entre los sesenta y los setenta con bloques de escaso aislamiento térmico y predominio de calefacción eléctrica. Para una instalación de aerotermia, esta diferencia es determinante. En el casco antiguo, cualquier actuación sobre la fachada requiere permisos específicos y limita dónde colocar la unidad exterior. Sin embargo, en los barrios más recientes el problema no es estético, sino constructivo: las ventanas de aluminio antiguo o simple cristal dejan escapar mucho calor, lo que obliga a dimensionar mejor la potencia necesaria para compensar esas pérdidas.
En la segunda capa ferrolana, la conversación técnica empieza siempre por las ventanas antes de hablar de radiadores. Al solicitar presupuestos a empresas instaladoras de la provincia, conviene especificar si los huecos conservan carpintería original sin rotura de puente térmico. Ese detalle afecta al cálculo de carga térmica y, por tanto, al tamaño de la bomba de calor aire-agua. Un piso de unos cien metros cuadrados en estos bloques suele situarse en la parte baja de la horquilla orientativa de coste, aunque depende de la visita técnica. Pide que el documento refleje claramente qué actuaciones sobre cerramientos son necesarias para que la inversión rinda correctamente en el clima húmedo de la ría.
Qué se puede mejorar sin obra mayor
Antes de tocar la caldera, conviene mirar lo que envuelve al piso. Cambiar las carpinterías o sellar bien los huecos donde entra el orballo recorta directamente la demanda térmica. En edificios del ensanche de A Coruña con galerías corridas o en bloques de Ferrol con poca masa, cerrar esas entradas de aire frío y húmedo es lo primero. Si se aísla también la caja de escalera cuando la comunidad aprueba la obra, el muro medianero deja de robar calor a la vivienda. Al bajar los grados necesarios para mantener el confort, la bomba de calor trabaja más tiempo en su rango eficiente y menos en el tramo bajo de temperatura, especialmente en la costa donde las heladas son escasas pero la humedad multiplica los desescarches.
Con esa carga reducida, el equipo necesario puede ser de menor potencia nominal. Las cajas de persiana viejas, típicas en promociones de los noventa como Matogrande o en casas unifamiliares de Oleiros, son puntos débiles claros; sustituir sus tapones o aislarlas ayuda mucho. Cuando la demanda baja, los instaladores pueden ajustar mejor el dimensionado de la unidad exterior y, si toca cambiar radiadores, elegir modelos de aluminio que funcionen a baja impulsión sin sobredimensionar el circuito. Pide por escrito en tu presupuesto una comprobación estancia por estancia de los emisores actuales tras mejorar el cerramiento, porque así verás qué parte de la inversión va realmente a reducir el gasto futuro.
Coordinar la instalación con una actuación de fachada
Cuando la comunidad ya tiene programada una actuación sobre la envolvente, encajar el calendario de la aerotermia con las obras de fachada o cubierta simplifica mucho los cálculos técnicos. No se trata de gestionar reuniones vecinales, sino de ajustar fechas para que los instaladores puedan trabajar sobre los datos definitivos del aislamiento y las ventanas. Esperar a que terminen esos trabajos evita tener que recalcular la carga térmica si cambian los muros perimetrales o sustituir emisores que resultan sobredimensionados para el nuevo nivel de estanqueidad.
Hacer coincidir los plazos permite ver cómo queda la demanda real antes de elegir el equipo. En edificios de A Coruña con galerías acristaladas o bloques de los noventa en Os Rosales, la mejora energética de la fachada reduce lo que necesita la bomba de calor aire-agua. Si se instala primero, puede quedar sobrada; si se espera, se dimensiona bien desde el principio. Pide por escrito en tu presupuesto que se incluya un punto de conexión flexible para adaptarse al estado final de la envolvente tras las obras comunitarias.
Del convector eléctrico al circuito de agua
Mudar de un convector a aerotermia no es solo cambiar el aparato que emite calor. Implica crear una red hidráulica, colocar tuberías y decidir qué dispositivos van a calentar cada estancia. Por eso, en muchas reformas de A Coruña, los radiadores de toda la vida compiten directamente con el suelo radiante como opción principal. Los instaladores suelen presupuestar las dos vías por separado para que el propietario pueda elegir según su gusto y el estado del pavimento.
En pisos del ensanche o unifamiliares de Oleiros con radiadores de hierro fundido, a veces basta con mantener los emisores existentes si están bien dimensionados. Ellos tienen mucha masa y funcionan razonablemente a baja temperatura. En cambio, si optas por suelo radiante, necesitas levantar el suelo e instalar colectoras. Al pedir los presupuestos, exige que detallen claramente qué incluye cada partida: obra nueva o adaptación de lo existente. Así verás el coste real de la distribución y evitarás sorpresas al comparar ofertas de distintas empresas de la provincia.
Qué preguntar cuando la casa está por aislar
El presupuesto debe dejar claro con qué envolvente térmica se ha calculado la potencia necesaria. No vale un número genérico; hay que preguntar si el cálculo asume las ventanas actuales o contempla una mejora futura en carpinterías y cubierta. Esta distinción es crítica porque una bomba de calor aire-agua rinde mejor cuando la demanda baja, algo habitual en nuestra costa húmeda pero templada, donde los ciclos de desescarche por orballo ya restan rendimiento estacional. Si la mejora se hace después, el equipo podría quedar sobredimensionado para el nuevo consumo, generando ineficiencias.
Pide por escrito qué pasaría si aislas la casa tras instalar el equipo. Un instalador serio explicará cómo afecta ese cambio al equilibrio hidráulico y a la temperatura de impulsión, especialmente si conservas radiadores de hierro fundido que toleran bien el agua caliente. Para cerrar esta duda, remite al formulario indicando el estado exacto de tus ventanas y tejado. En parroquias de Oleiros o Arteixo, donde muchas unifamiliares de los ochenta tienen poco aislamiento, ese detalle condiciona la viabilidad del suelo radiante frente a emisores existentes. Sin esa información previa, cualquier cifra orientativa queda coja.